En las noches, mientras dormimos, las células reciben una mayor cantidad de oxígeno y los tejidos de la piel se regeneran mucho más rápido haciendo frente a las agresiones que ha sufrido durante el día. Por esta razón es importante preparar la piel cada noche, para que el ciclo de regeneración se cumpla adecuadamente, evitando el envejecimiento prematuro de la piel del rostro. Si llevamos maquillaje en el rostro, antes de proceder a la limpieza facial, es esencial desmaquillarse.
Por la mañana también es recomendable realizar una limpieza facial para eliminar el exceso de grasa producida durante la noche, devolviéndose su luminosidad, y sobre todo su juventud, ya que ésta no es sólo una cuestión de edad sino de calidad de la piel. Una piel limpia recibe mejor cualquier producto cosmético y maquillaje.
Existen dos rutinas de limpieza facial:
- Rutina diaria: limpia impurezas que se acumulan en el día a día. Consiste en desmaquillar, lavar tu rostro con jabón de acuerdo a tu tipo de piel, y tonificar para cerrar los poros, evitar que entre la suciedad y equilibrar el pH de la piel.
- Rutina intensiva: Retira todas las células muertas y estimula la renovación de la piel. Es recomendable realizar esta limpieza cada 10-15 días. Consiste en utilizar un exfoliante y luego mascarilla. Tras la exfoliación, la piel se encuentra preparada para absorber todos los nutrientes que le faltan, por lo que es recomendable aplicar una mascarilla con ingredientes de acuerdo a lo que queremos corregir o reforzar en nuestra piel del rostro.