hidratación interna e hidratación externa. Para procurar la hidratación de nuestra piel de forma interna debemos llevar una dieta saludable y muy equilibrada que nos aporte vitaminas y nutrientes, así como beber 8 vasos de agua al día o lo equivalente a 2 litros de agua.
Pero cuando se trata de la hidratación externa debemos hacer uso de cremas y productos faciales hidratantes que aportarán a nuestra piel las propiedades necesarias para mantenerla joven e hidratada. Los beneficios de las cremas hidratantes son:
- Reducen la aparición de arrugas: La piel deshidratada es más susceptible a desarrollar líneas de expresión y arrugas. Si no se nutre la piel adecuadamente, su barrera protectora se debilita, se seca y provoca, finalmente, una pérdida de colágeno, lo que conlleva a una aceleración del envejecimiento.
- Previenen las irritaciones: Es uno de los problemas cutáneos más comunes por la deshidratación. La crema hidratante ayuda en las funciones básicas de la barrera lipídica, ya que repone sus niveles de humedad y la hace más fuerte y resistente a los agentes externos y contaminantes.
- Menos Acné: A todas nos puede salir un brote de acné en un momento dado, sobre todo, las que tienen piel grasa. Y una de las soluciones es tratarlo con un producto específico que muchas veces dejan la zona reseca. Pero eso no significa que tengas que apartar de tu rutina la crema hidratante. Cuando tu piel se seca, el cuerpo produce más grasa, y esta grasa extra puede obstruir tus poros, lo que provoca, a su vez, más granos. Lo importante en estos casos de piel grasa, es escoger un hidratante pensado para este tipo de piel (textura gel o fluido es lo más indicado)
- Favorecen la elasticidad de la piel, ayudando a mantenerla más joven y bonita.